Piñeria vence a la concertación de la saliente Bachelet
Cincuenta años después, la derecha chilena encabezada por
Sebastián Piñera, al frente de la
Coalición por el Cambio, CD, retorna al poder tras imponerse a
Eduardo Frei, número uno de la candidatura oficialista, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el domingo 17 de enero.
Sebastián Piñera, economista de carrera, empresario multimillonario y ex senador de 60 años de edad, que asumirá su mandato el próximo 11 de marzo por un período de 4 años, obtuvo el 51,60 % de los votos, tras una intensa campaña rubricada por el lema
“Así queremos Chile”,
frente al 48,39% de los sufragios contabilizados por el ex presidente
Eduardo Frei, cabeza de cartel de la
Concertación de Partidos por la Democracia, PDC, la coalición progresista que vino gobernando
Chile durante las dos últimas décadas
Tal y como adelantó este blog, en la primera vuelta, que tuvo lugar el 13 de diciembre pasado, habían quedado fuera de la carrera presidencial los candidatos
Marco Enríquez-Ominami, que se postuló como independiente, y
Jorge Arrate, de la alianza
Juntos Podemos Más.En la segunda y definitiva convocatoria de este proceso electoral, calificado de modélico y guiado por la elegancia y el respeto a la democracia y a la pluralidad, participó el 87% del censo ciudadano. De acuerdo con los datos facilitados por el
Ministerio del Interior, de un total de 7.186.344 votos emitidos, se registraron 6.942.601 votos válidos (96,60%), 189.176 nulos (2,63%) y 54.567 en blanco (0,75%).
Adiós con un 80% de popularidadLa legislación electoral chilena impidió que la popular presidenta
Michelle Bachelet pudiera optar a la reelección cuando las encuestas la situaban con un favoritismo popular de alrededor, el 80% de los chilenos. La restrictiva legislación debe ser entendida en el marco de la historia contemporánea del país bajo la dictadura de
Pinochet, y también, considerando la inestabilidad de la región, en la que los proyectos democráticos de garantías escasean. Que
Bachelet valorara ambas situaciones pone de relieve, además, su compromiso con la ley y las reglas de juego, algo
que como ya hemos visto, no es habitual en Suramérica.